Rompecabezas

Rompecabezas
Así se forma el conjunto, uniendo, como en la música, el silencio con el sonido o, como en poesía, la ingeniería con el verso. (Despedida)

viernes, 26 de abril de 2013

Textos literarios. Poesía




Por encima del mar, desde la orilla americana del Atlantico

¿Si yo hubiera podido, oh Cádiz, a tu vera
hoy, junto a ti, metido en tus raíces,
hablarte como entonces,                                                          
como cuando descalzo por tus verdes orillas
iba a tu mar robándole caracoles y algas!

Bien lo merecería, yo sé que tú lo sabes,
por haberte llevado tantos años conmigo,
por haberte  cantado casi todos los días,
llamando siempre Cádiz a todo lo dichoso,
lo luminoso que me aconteciera.

Siénteme cerca, escúchame
igual que si mi nombre, si todo yo tangible,
proyectado en la cal hirviente de tus muros,
sobre tus farallones hundidos o en los huecos
de tus antiguas tumbas o en las olas te hablara.
Hoy tengo muchas cosas,muchas más que decirte.

Yo sé que lo lejano,
sí, que lo más lejano, aunque se llame
Mar de Solís o Río de la Plata,
no hace que los oídos
de tu siempre dispuesto corazón no me oigan.
Por encima del mar voy de nuevo a cantarte.

                                                     Rafael Alberti. Ora marítima

Textos periodísticos




martes, 20 de marzo de 2012


" Juguemos " Elvira Lindo

Juego de "pídola". Francisco de Goya
Jugar en la calle. Jugar en grupo. Esa es la actividad extraescolar que un grupo de educadores y psicólogos americanos han señalado como la asignatura pendiente en la educación actual de un niño. Parecería simple remediarlo. No lo es. La calle ya no es un sitio seguro en casi ninguna gran ciudad. La media que un niño americano pasa ante las numerosas pantallas que la vida le ofrece es hoy de siete horas y media. La de los niños españoles estaba en tres. Cualquiera de las dos cifras es una barbaridad. Cuando los expertos hablan de juego no se refieren a un juego de ordenador o una play station ni tampoco al juego organizado por los padres, que en ocasiones se ven forzados a remediar la ausencia de otros niños. El juego más educativo sigue siendo aquel en que los niños han de luchar por el liderazgo o la colaboración, rivalizar o apoyarse, pelearse y hacer las paces para sobrevivir. Esto no significa que el ordenador sea una presencia nociva en sus vidas. Al contrario, es una insustituible herramienta de trabajo, pero en cuanto a ocio se refiere, el juego a la antigua sigue siendo el gran educador social.
Leía ayer a Rodríguez Ibarra hablar de esa gente que teme a los ordenadores y relacionaba ese miedo con los derechos de propiedad intelectual. No comprendí muy bien la relación, porque es precisamente entre los trabajadores de la cultura (el técnico de sonido, el músico, el montador, el diseñador o el escritor) donde el ordenador se ha convertido en un instrumento fundamental. Pero conviene no convertir a las máquinas en objetos sagrados y, de momento, no hay nada comparable en la vida de un niño a un partidillo de fútbol en la calle, a las casitas o al churro-media-manga. Y esto nada tiene que ver con un terror a las pantallas sino con la defensa de un tipo de juego necesario para hacer de los niños seres sociales.

(PAU Junio 2011)

jueves, 25 de abril de 2013

textos literarios. Narrativa




San Manuel Bueno, mártir. Unamuno.

Su vida era activa, y no contemplativa, huyendo cuanto podía de no tener nada que hacer. Cuando oía eso de que la ociosidad es la madre de todos los vicios, contestaba: «Y del peor de todos, que es el pensar ocioso». Y como yo le preguntara una vez qué es lo que con eso quería decir, me contestó: «Pensar ocioso es pensar para no hacer nada o pensar demasiado en lo que se ha hecho y no en lo que hay que hacer. A lo hecho pecho, y a otra cosa, que no hay peor que remordimiento sin enmienda». ¡Hacer!, ¡hacer! Bien comprendí yo ya desde entonces que don Manuel huía de pensar ocioso y a solas, que algún pensamiento le perseguía.

            Así es que estaba siempre ocupado, y no pocas veces en inventar ocupaciones. Escribía muy poco para sí, de tal modo que apenas nos ha dejado escritos o notas; mas, en cambio, hacía de memorialista para los demás, y a las madres, sobre todo, les redactaba las cartas para sus hijos ausentes.

            Trabajaba también manualmente, ayudando con sus brazos a ciertas labores del pueblo. En la temporada de trilla íbase a la era a trillar y aventar, y en tanto aleccionaba o distraía a los labradores, a quienes ayudaba en estas faenas. Sustituía a las veces a algún enfermo en su tarea. Un día del más crudo invierno se encontró con un niño, muertito de frío, a quien su padre le enviaba a recoger una res a larga distancia, en el monte.

            ─Mira -le dijo al niño-, vuélvete a casa a calentarte, y dile a tu padre que yo voy a hacer el encargo. 

            Y al volver con la res se encontró con el padre, todo confuso, que iba a su encuentro. En invierno partía leña para los pobres. Cuando se secó aquel magnífico nogal -«un nogal matriarcal» le llamaba-, a cuya sombra había jugado de niño y con cuyas nueces se había durante tantos años regalado, pidió el tronco, se lo llevó a casa y, después de labrar en él seis tablas, que guardaba al pie de su lecho, hizo del resto leña para calentar a los pobres.

Miguel de Unamuno: San Manuel Bueno, mártir.


viernes, 19 de abril de 2013


LA NARRATIVA DE LOS AÑOS 70 A NUESTROS DÍAS

En los años 70 continúa escribiéndose novela experimental como en la década anterior. Novela, recordemos, de estructura en secuencias, con ruptura temporal y punto de vista múltiple; con la técnica del contrapunto; con monólogo interior y disgresiones; de lenguaje culto y sintaxis compleja. Pero a partir de 1975, con la muerte de Franco, la llegada de la democracia y el fin del aislamiento tradicional español, se abre un nuevo periodo para la narrativa. Ahora hay un auge de los grupos de comunicación de masas y una generalización de la cultura.
     Las novelas de esta época vuelven al relato tradicional y la historia interesante en sí misma, en que predomina un sentimiento de desencanto, una visión irónica y distante de los problemas colectivos en beneficio de temas más personales o íntimos como la soledad, las relaciones personales, la realización como individuo, el amor, el erotismo, la infancia; no se refleja la actualidad política pero sí hay una gran influencia de los medios de comunicación de masas y una vuelta al estilo realista, de frase corta más fácil de leer.
     Los autores más destacados de esta etapa pertenecen as distintas generaciones. Narradores de posguerra renovados (Camilo José Cela, Miguel Delibes, Gonzalo Torrente Ballester etc) conviven con autores de los años 60 (Juan Marsé, Carmen Martín Gaite) y de los 70 (Juan Benet, Juan Goytisolo etc).
     En los años 80 y 90 surge un gran número de novelistas nuevos. No existe una tendencia dominante, Comparten el panorama literario novelas muy diferentes en estilo, temas y calidad. Destacan:
. La novela histórica de intención paródica (G. Torrente Ballester en Crónica del rey pasmado. 1989) o de recreación del pasado; No digas que fue un sueño (1986) de Terenci Moix; Miguel Delibes escribe sobre los protestantes del siglo XV en la que es su última novela, El hereje (1998); José Luis Sampedro, escribe sobre la guerra civil en Octubre, octubre  (1981) etc.
. La metanovela también llamada novela especular, que consiste en incluir la narración misma como centro de atención del relato y reflexionar sobre la creación novelística: Beatus ille (1986) de Antonio Muñoz Molina.
. La novela intimista vuelve a lo privado con el análisis psicológico de los personajes femeninos como los de Rosa Montero: Te trataré como a una reina (1983) o Soledad Puértolas; los sentimientos republicacnos: Manuel Rivas en El lápiz del carpintero (1998) etc.
. La novela lírica desarrolla el proceso de un individuo en formación, su acceso a la experiencia. Destacan Javier Marías: Todas las almas y Corazón tan blanco; y Julio Llamazares.
. La novela neorrealista situada en un espacio conocido, la ciudad provinciana o la gran urbe. Aquí podemos incluir el grupo de escritores jóvenes conocidos a finales de los años 90 como Generación X, que se caracterizan por ofrecer una visión desencantada de la vida, con protagonistas muy jóvenes y presencia de la violencia (muchas veces injustificada, como un modo de darle salsa a la vida), con continuas referencias musicales y cinematográficas anglosajonas y jerga del mundo de la noche o las drogas. Los autores más conocidos son: Ray Loriga, Lucía Etxebarría y José Ángel Mañas (Historias del Kronen, 1994).
. La novela policiaca, casi siempre influida por la novela y el cine negro americano, Son las obras de Manuel Vázquez Montalbán y su detective Carvalho; Antonio Muñoz Molina (El invierno en Lisboa, Beltenebros); Eduardo Mendoza y Arturo Pérez Reverte.
. La novela de crítica política refleja la desilusión de las décadas de los 80 y 90: Juan Madrid, Días contados (1993).
     En la primera década del siglo XXI siguen las tendencia anteriores; si acaso se observa un auge del cuento. Unos de los mejores cultivadores del relato es Alberto Méndez, que en los Girasoles ciegos (2004) engarza cuatro historias de posguerra. Los microrrelatos de Luis Mateo Díez, J. Mª Merino o Juan Pedro Aparicio también tienen mucho éxito. En los últimos años hay eclecticismo: se escriben memorias, autobiografías, libros de viaje, cuentos, relatos, microrrelatos y por supuesto, novela de todas las tendencias. Si acaso , una tendencia destaca sobre todas: la histórica tanto del pasado remoto como reciente.




jueves, 18 de abril de 2013






MAX.-Como te has convertido en buey, no podía reconocerte. Échame el aliento, ilustre buey del pesebre
belenita. ¡Muge, Latino! Tú eres el cabestro, y si muges vendrá el Buey Apis. Lo torearemos.
DON LATINO.-Me estás asustando. Debías dejar esa broma.
MAX.-Los ultraístas son unos farsantes. El esperpentismo lo ha inventado Goya. Los héroes clásicos han
ido a pasearse en el callejón del Gato.
DON LATINO.- ¡Estás completamente curda!
MAX.-Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la
vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.
DON LATINO.-¡Miau! ¡Te estás contagiando!
MAX.-España es una deformación grotesca de la civilización europea.
DON LATINO.-¡Pudiera! Yo me inhibo.
MAX.-Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.
DON LATINO.-Conforme. Pero a mí me divierte mirarme en los espejos de la calle del Gato.
MAX.-Y a mí. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética
actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.
DON LATINO.- ¡Eres genial! ¡Me quito el cráneo!
MAX.-Latino, deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida
miserable de España.
DON LATINO.-Nos mudaremos al callejón del Gato.

                                                                                         Luces de bohemia. Valle-Inclán
                                                                                         Fragmento de la escena XII





Textos literarios. Teatro



EL RETIRADO.-El Principio de Autoridad es inexorable.
EL ALBAÑIL.-Con los pobres. Se ha matado por defender el comercio, que nos chupa la sangre.
EL TABERNERO.-Y que paga sus contribuciones, no hay que olvidarlo.
EL EMPEÑISTA.-El comercio honrado no chupa la sangre de nadie.
LA PORTERA.- ¡Nos quejamos de vicio!
EL ALBAÑIL.-La vida del proletario no representa nada para el Gobierno.
MAX.-Latino, sácame de este círculo infernal.
Llega un tableteo de fusilada. El grupo se mueve en confusa y medrosa alerta. Descuella el grito
ronco de la mujer, que al ruido de las descargas aprieta a su niño muerto en los brazos.
LA MADRE DEL NIÑO.- ¡Negros fusiles, matadme también con vuestros plomos!
MÁX.-Esa voz me traspasa.
LA MADRE DEL NIÑO.- ¡Qué tan fría, boca de nardo!
MAX.- ¡Jamás oí voz con esa cólera trágica!
DON LATINO.-Hay mucho de teatro.
MAX.- ¡Imbécil!
El farol, el chuzo, la caperuza del sereno, bajan con un trote de madreñas por la acera.
EL EMPEÑISTA.- ¿Qué ha sido, sereno?
EL SERENO.-Un preso que ha intentado fugarse.
MAX.-Latino, ya no puedo gritar... ¡Me muero de rabia!... Estoy mascando ortigas. Ese muerto sabía su fin...
No le asustaba, pero temía al tormento... La Leyenda Negra, en esos días menguados, es la Historia de
España. Nuestra vida es un círculo dantesco. Rabia y vergüenza. Me muero de hambre, satisfecho de no
haber llevado una triste velilla en la trágica mojiganga. ¿Has oído los comentarios de esa gente, viejo
canalla? Tú eres como ellos. Peor que ellos, porque no tienes una peseta y propagas; la mala literatura, por
entregas. Latino, vil corredor de aventuras insulsas, llévame al Viaducto. Te invito a regenerarte con un
vuelo.
DON LATINO.- ¡Max, no te pongas estupendo!
                                                                                  
                                                                    Luces de bohemia. Valle-Inclán
                                                                                              Fragmento escena XI