Rompecabezas

Rompecabezas
Así se forma el conjunto, uniendo, como en la música, el silencio con el sonido o, como en poesía, la ingeniería con el verso. (Despedida)

miércoles, 18 de marzo de 2015


CIENCIAS

No sé calcular el trabajo que realiza una fuerza,
me importa una mierda la ley de Lavoisier:
la energía la destruyo yo sin trabajo siquiera.
Es una idiotez ver un julio con la fuerza de un newton
en la distancia de un metro
y, además, no quiero cambiar las cosas de sitio.
La vagoneta que me jodió en 7º
de 150 Kg. de masa a 2m/s
y su energía cinética no me sirvieron de nada.
La vagoneta me importaba un pepino,
me gustaba la mina, la explotación,
el dinero en cuarzo. Aunque supiera
que energía cinética era todo lo que correría
la estúpida vagoneta hasta estrellarse,
en realidad me interesaba más
quién coño la empujaba y por qué se dedicaría
a mover vagonetas cinéticas con cierta fuerza de julios.

                                                                   María Eloy García


                                             
                                                              




Navegación 


En las mansas corrientes de tus manos
y en tus manos que son tormenta
en la nave divagante de tus ojos
que tienen rumbo seguro
en la redondez de tu vientre
como una esfera perpetuamente inacabada
en la morosidad de tus palabras
veloces como fieras fugitivas
en la suavidad de tu piel
ardiendo en ciudades incendiadas
en el lunar único de tu brazo
anclé la nave.
Navegaríamos,
si el tiempo hubiera sido favorable.  

                                              Cristina Peri Rossi
                                                                                                                                                                                               



lunes, 16 de marzo de 2015



Si recordaras, amor mío, qué es lo que te aguarda...

Si recordaras, amor mío, qué es lo que te aguarda tras las
     seguras paredes de la espera.
Si recordaras cómo ¡y qué cruelmente! el deseo atendido
     oculta su puñalada de decepción.
Si recordaras que, una vez que la pasión estalla, el secreto
     deja de ser escudo y huída,
no me insistirías para que te mostrara, para que te ofreciera, 
     para que te otorgue.
Sino que te resignarías a sobrevivir dentro de mí en el dúctil 
     territorio de los sueños, donde todos los modos de ternura 
     que puedas inventar son permitidos, toda tempestad música 
     y ningún temor es irrevocable.
Si recordaras, Amor mío, qué es lo que te aguarda tras las
     seguras paredes de mi corazón,
no me obligarías a levantarme en armas contra ti, a detenerte, 
     a desmentirte, a amordazarte, a traicionarte...
antes de que te me arrebaten, dulce silencio mío,
mi único tesoro, insensato e irreductible sentimiento.

De "Punto umbrío" 1995

  

martes, 3 de marzo de 2015

Canción 8. Rafael Alberti




Arde el mar


Oh ser un capitán de quince años
viejo lobo marino las velas desplegadas
las sirenas de los puertos y el hollín y el silencio en las barcazas
las pipas humeantes de los armadores pintados al óleo
las huelgas de los cargadores las grúas paradas ante el
           cielo de zinc
los tiroteos nocturnos en la dársena fogonazos un cuerpo
           en las aguas con sordo estampido
el humo en los cafetines
Dick Tracy los cristales empañados la música zíngara
los relatos de pulpos serpientes y ballenas
de oro enterrado y de filibusteros
Un mascarón de proa el viejo dios Neptuno
Una dama en las Antillas ríe y agita el abanico de nácar
            bajo los cocoteros
  Pere Gimferrer